fotonoticia_20150807195439_1280 dddOPINIÓN 

Agamenón persigue a un monstruo

Por: Redacción EL HERALDO DE URABA

De acuerdo con el gobierno nacional la Operación Agamenón continúa con toda la capacidad del Estado y se dedican grandes cantidades de dinero para mantener la persecución contra los líderes del Clan Úsuga. Pasan los días y se logran algunos golpes positivos pero el objetivo no se ha logrado, como se dice en el fútbol de ‘aquello nada’.

La idea de poner el nombre de Agamenón a este proyecto de las autoridades vino por la vía de lo que significaba en Grecia el nombre de uno de los protagonistas de la guerra de Troya, que era ‘el obstinado’ y para algunos ‘el eterno’, pero que prácticamente no logró sus objetivos y por el contrario murió a manos de alguien que Agamenón creía era su amigo pero que había seducido a su esposa y en medio de una cena lo asesinó.
Si esto ocurriera en el caso actual la operación no tendría el éxito que se pretende sino que sería permeada por traidores y ‘asesinada’ por la espalda por enemigos que se mueven como ‘zorros con piel de oveja’.

Esta operación se ha mantenido por dos años con los costos que suponen 12 mil hombres tratando de hallar ‘cómo aguja en un pajar’ a alias ‘Otoniel’, por el que Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares de recompensa, pero de ‘aquello nada’.
La lectura que le dio el gobierno al paro armado que perpetró el Clan Úsuga, -que piden ser llamados ‘Autodefensas Gaitanistas’-, es que están minimizados y que por lo tanto intentan mostrar una fuerza que no tienen. Pero está lejos esa lectura de la realidad. Ese grupo va más allá del concepto de banda criminal, porque ha avanzado y se puso a tono con los tiempos y costumbres y está aprovechando la venalidad de funcionarios y el apetito voraz de quienes quieren hacer dinero rápido y fácil. De manera que con las altas ganancias del narcotráfico, que es una de las fuentes de recursos de este grupo, se está pagando el trabajo de quienes desde la civilidad y desde el interior del gobierno, organizaciones y entidades, colaboran con esa bacrim.
El Clan Úsuga es el desarrollo lógico de lo que ha sido la historia violenta del país. No usa uniforme como la guerrilla o las autodefensas, pero mezcla las formas de ataque de las dos con quemas de carros, intimidación, terrorismo, plan pistola y puede estar en cualquier parte, tiene fuertes nexos con la política y es el acondicionamiento de las modalidades delincuenciales para convertir en legal lo que es totalmente delincuencial.

Las cifras que son ‘vox populi’ definen en buena parte lo que es esta agrupación que no se puede confundir con una ‘bacrim de vereda’. Es un serio problema para el país por la alta capacidad que ha logrado conseguir. Según fuentes oficiales se han capturado 574 miembros de esa banda y se han incautado 42 toneladas de cocaína por valor de 125 millones de dólares. Además, según el informe oficial, “se le han incautado, en tres meses, 125 millones de dólares más. Se logró la captura de 15 mandos medios dedicados a minería ilegal. Por alias Gavilán se ofrecen 500 millones de pesos, por alias Bigote, 150 millones, por alias el negro Perea, 150 millones, por alias el paisa, 150 millones y por alias Pablito, una suma idéntica”. Colombia está ante uno de los generadores de violencia más grandes y peligrosos de la historia, superior en logística a cualquier grupo subversivo o paramilitar que haya existido.

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