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Apartadó, ciudad amable, seria y sin pretensiones

Apartadó es una ciudad ante todo amable pero seria, con la seriedad de las grandes urbes pero sin pretensiones solo marcha hacia un futuro que tiene asegurado y blindado con la calidad de sus habitantes y la riqueza de su producción bananera, platanera y la amplia variedad de frutos de la tierra incluyendo la piña.

Y no es pretensiosa porque basa su presente y su futuro en un pasado de trabajo, de crecimiento al lado de sus primeros moradores que llegaron para solucionar los inconvenientes de persecuciones políticas desde 1948 y tierra y hombres lograron lo que hoy se disfruta, se vive, se siente en un ambiente que dista mucho de lo que han sido otros momentos de una historia.

Oficialmente está cumpliendo 49 años, edad en la que los seres humanos son muy jóvenes y están en su etapa productiva más importante porque saben y pueden, pero para una ciudad es casi la infancia, es el primer escalón de una larga historia y Apartadó se puede dar el lujo que gracias a sus trabajadores, a sus empresarios y al comercio ha conseguido mucho más de lo que han logrado ciudades con más de 400 años y no se da ejemplos para no herir susceptibilidades regionalistas.

En menos de 50 años Apartadó selló su identidad, definió su cultura y empieza a creer en sus tradiciones, en sus propios arraigos y querencias, se puede decir que tiene vida propia porque si agradece la atención prestada por los gobiernos departamental y nacional, es más lo que se debe agradecer a sus hijos propios y adoptados que han ido forjando paso a paso y ágilmente su presente y su futuro.

El banderazo inicial es la ordenanza No. 7 de noviembre 30 de 1967, aunque la realidad municipal comenzó en 1968 por entre el polvo y el barro de sus calles incipientes apenas demarcadas por las huellas de los vecinos que iban y volvían de sus trabajos pero que muy pronto se convirtieron en calles y avenidas que poco a poco se han ido pavimentando a pesar de la falta de recursos y a veces de buena voluntad de algunos dirigentes que por fortuna han sido pocos y no alcanzaron a hacer mucho daño ni a detener el desarrollo.

Los 310 kilómetros que separan Apartadó de Medellín comenzaron siendo un calvario para los viajeros y así estuvieron hasta hace relativamente poco tiempo y a pesar de haber tenido presidentes antioqueños que por razón de su intenso trabajo no vieron que Apartadó era la antesala del Caribe paisa y que Urabá requería de infraestructura vial y portuaria para desarrollar otra actividad que puede ser vocacional de la región por sus características geográficas y Apartadó es la ciudad de los servicios, de los negocios y eso requiere esa seriedad que ha adquirido la ciudad para garantizar las gestiones bien hechas porque hay gente capaz, preparada gracias a las universidades que hacen presencia como son la Universidad de Antioquia -Ciudadela Universitaria de Apartadó-. Institución Universitaria FESU, Institución Universitaria ESUMER, Fundación Universitaria Luis Amigó, Fundación Universitaria Minuto de Dios, Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Sena, Universidad del Tolima, Universidad Remington, Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y la Universidad Cooperativa de Colombia, pero claro sin dejar de ser amable y muy capaz pero sin pretensiones.

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