image_content_25736560_20160406212946OPINIÓN ORDEN PÚBLICO 

Bacrim, un monstruo que autoridades dejaron crecer

El reciente paro armado de “los Urabeños”, que afectó a seis departamentos durante 48 horas, demostró que más allá de una banda narcotraficante, esa organización tiene una amplia capacidad para el terrorismo.

¿Cómo fue que este grupo, que comenzó con cerca de 70 integrantes en 2007, llegó a convertirse en una fuerza de 2.000 combatientes? ¿Por qué las autoridades no lo evitaron?
“Los Urabeños” son el principal síntoma del fenómeno del crimen organizado que, según la última medición de la Fiscalía, promueven 2.500 bandas en Colombia.
De esas, hay cuatro con influencia en varios departamentos a la vez (Tipo A) y las otras tres son la “Disidencia del Epl”, “Libertadores del Vichada” y “Bloque Meta”.
En sus orígenes, estos grupos absorbieron remanentes de antiguas estructuras narcotraficantes, guerrilleras y paramilitares, aprovechando las rutas y el mercado negro preestablecido, así como la mano de obra criminal. Se financian de las drogas, la minería, el contrabando, la extorsión, el hurto y el lavado de activos en bienes raíces y comercio.
Para la delegación de las Farc en Cuba, según un comunicado de ayer, hay un “relanzamiento oficial de la horda paramilitar”, y le pidieron al Gobierno que acelere el “acuerdo sobre paramilitarismo y garantías de seguridad”.

Jorge Mejía, exmiembro del Comité de Paz y Posconflicto de la Alcaldía de Medellín, opinó que “el monstruo se ha dejado engordar desde el proceso de paz inconcluso con las Auc, cuando se permitió que unos mandos medios con capacidad operativa y conocimiento de los negocios ilícitos formaran nuevas estructuras”.
Concluyó que “el Gobierno subestimó el enemigo y sigue minimizando la situación”.
El docente y experto en temas de seguridad, Gustavo Duncan, señaló que hay múltiples factores que explican el crecimiento de estas bandas, entre ellos: el aprovechamiento de “tecnologías delincuenciales” que pululan en el país de cuenta del conflicto armado y el narcotráfico, como el conocimiento de economías criminales y para disuadir a una población; a esto se suma la vulnerabilidad institucional en muchos territorios.
Con ocasión de la captura de un miembro de “los Urabeños” que transportaba 52 granadas en un carro, por la autopista Medellín-Bogotá a la altura de El Santuario, el general Jorge Romero, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, dijo ayer que “las autoridades siempre estamos atentas para minimizar el riesgo. Los hechos acaecidos en días pasados (el paro) dejan unas intensiones para analizar por parte de la Inteligencia”.

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