EDITORIAL 

¿Carestía en Urabá? ¿A cambio de qué?

La inversión de más de cuatro billones de pesos para la construcción de puertos que están en marcha deja entrever que se trata de mega obras con el beneficio lógico para Urabá porque se abren las expectativas de empleo pero muy especialmente de negocios porque se incrementará la circulación de personas que deberán satisfacer necesidades desde las más elementales hasta las más exigentes porque la zona se llenará a diario de conductores y braceros pero también de profesionales y empresarios que requieren hotelería o apartamentos, restaurantes, arreglo de ropa, todo. Y esa nueva cantidad de negocios emergentes llama la atención de quienes pueden llenar esos vacíos y tal vez por eso los comerciantes ya establecidos así como dueños de apartamentos, casas y locales comenzaron ya a incrementar los precios y a pesar de que aún faltaría mucho tiempo para que estos puertos comiencen a prestar servicio ya la vida se encareció al punto que hay malestar en la comunidad porque ven que los ingresos no les alcanza para comprar la canasta familiar y pagar servicios, arriendo y transporte.
Ojalá que el gobernador Luis Pérez así como nombró una comisión técnica que se encarga de decidir cuál será el proyecto que apoyará con el músculo político y recursos para volverlo una realidad, así mismo ordene una comisión de regulación y control de precios en toda la subregión de Urabá para evitar que la escalada de aumentos en todos los renglones termine asfixiando especialmente las economías de Apartadó y Turbo. Porque esa es una opción si no se hace ‘algo’ oportunamente a través de la acción de una autoridad y además con jornadas de concientización y con intercambios de experiencias entre comerciantes y gremios de manera que el beneficio sea para todos los habitantes y no para una minoría de empresarios y dueños de inmuebles.
La gente ha sentido el rigor de la carestía y se ha quejado y se comenta en los diferentes municipios en las tiendas, en la calle, en los corrillos, entre amigos que algo tan importante para la economía de Urabá y de Antioquia no puede convertirse en un ‘castigo’ para la comunidad, no hay ningún fundamento, no tiene explicación lógica así visto a la luz de la idea de un desarrollo que favorezca los grandes capitales pero que las comunidades paguen costos excesivos porque viene la pregunta ¿a cambio de qué?.
El Estado tiene desde hace mucho tiempo una deuda social con Urabá, deuda a la que no se le ha ‘abonado’ mayor cosa, a pesar de haber tenido presidente antioqueño, época en que la carretera principal no fue intervenida, ni se hicieron grandes inversiones en educación o salud como no fuera el hospital San Sebastián de Necoclí.
La región ha tenido mejores niveles de vida gracias a las empresas privadas y sus fundaciones que cumplen con la responsabilidad social.
Ahora no puede ser que cuando Urabá con los puertos se equipara con otros sectores de Colombia para mejorar sus posibilidades de empleo, vengan estos sobre costos que son evidentes y que tienen  la comunidad preocupada y empobrecida.

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