collage_cristo_de_la_calle (2)NACIONAL POLÍTICA 

La consulta Liberal: Falta de inteligencia política

El pueblo es sabio: ‘No está el palo para cucharas’. En esa manida frase está implícita la enseñanza popular que desconoció el partido liberal. No hay ambiente como para hacer consultas y menos a altos costos. No hubo cálculo ni matemático, ni social, ni político. El fraccionado partido Liberal, no debió nunca someterse a ese escarnio público en las redes y en los corrillos de las esquinas y cafeterías.

Los líderes obligaron a las bases a justificar algo que muchos liberales también rechazan y critican. Debieron salir a explicar y argumentar con el cuento de que ‘la democracia cuesta’ y que hubo otros partidos que estaban programados para la consulta pero que se retiraron y por eso le quedó todo el costo a los liberales, entre otras muchas salidas como para minimizar la andanada de críticas que les llovió y les sigue lloviendo.

El mismo resultado se hubiera obtenido con una decisión de la asamblea general con todos los líderes regionales y de paso se hubiera fortalecido el conocimiento de cómo está el respaldo en los diferentes rincones del país, es decir, para seguir con lo popular: ‘Dos pájaros de un tiro’, a bajo costo.

Además al rechazar la consulta habían podido salir con el discurso sensiblero de: “Ese dinero puede servir para la alimentación de los niños de la Guajira que mueren por desnutrición, de eso se encargan las inmaculadas manos de los contratistas que cobran huevos a mil pesos y panes invisibles a 400 pesos, o para contratar obras de infraestructura del carrusel, por eso conscientes de la situación del país, no iremos a consulta”. Hubieran quedado como reyes, -claro no como el Reyes que tuvo problemas en Sucumbíos-.

La consulta fue no solo fue onerosa, sino además contraproducente e imprudente. Sirvió para dejar un resultado mostrenco y la confirmación de la apatía de las bases liberales para llegar hasta las urnas. Cuando algo tan importante como demostrar el poder partidista muestra tanta debilidad, no es augurio de nada bueno. Y no hay proyección para pensar en el poder porque los dos líderes no llenaron las expectativas de sus correligionarios. Los dos precandidatos son respetables. Hombres comprometidos en lo que hacen pero no convencen, no ‘venden’ y ahora el resultado obliga al ganador a buscar alianzas a diestra y siniestra si es que quiere fortalecer el flaco resultado obtenido en la consulta.

Este espectáculo democrático deja además muy claro que los apetitos de poder están por encima de la disciplina de los partidos. Todos quieren ser presidentes pero ya, ahora, y si no se van por firmas, hacen consultas, encuestas y así pierdan hasta la camisa se ‘embarcan’ en la aventura de las candidaturas exprés.

Y no es porque antes los viejos caciques supieran ‘hacer cola’ y poco a poco todos los presidenciables probaran el solio de Bolívar. Siempre los apetitos han existido, solo que había ideario, compromiso y se hacía lo mejor para el partido y no lo mejor para los intereses personales o por lo menos era uno que otro y no la generalidad, como ahora.

A los liberales les toca poner el pecho y seguir. Al fin y al cabo solo ejercieron las normas de la democracia, que aunque nos mate sigue siendo el mejor sistema. Este ejercicio político se asemeja a lo que en la libertad de expresión significa entender la frase de: “No estoy de acuerdo con lo que dice pero me haría matar para que lo pudiera decir”.

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