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Profesores se quejan por mala atención de su EPS

Ángela María Hoyos Giraldo recibió una carta de la Fundación Médico Preventiva el 14 de marzo de 2014. La EPS le informaba que podía pasar a la entidad para reclamar el medicamento Vemurafenib, vital en su tratamiento contra un cáncer. La comunicación la tuvo que leer su esposo, Santiago Ortiz, porque Ángela murió el día anterior esperando una medicina que llegó muy tarde.

La Fundación Médico Preventiva es la encargada en Antioquia de atender al magisterio. En todo el departamento hay más de 102.000 profesores que por ley deben recibir su atención en salud en esta entidad En las últimas marchas de los profesores en Medellín ha sido infaltable el mitin frente a la sede principal de la EPS en reclamo por el mal servicio de atención en salud.

La Personería de Medellín tiene conocimiento de 120 tutelas, solo de este año, en contra de la entidad. Las quejas más recurrentes son: falta de continuidad en los tratamientos, no entrega de medicamentos vitales, asignación de citas en lugares donde no existe la especialidad o no hay contrato, y falta de acceso oportuno a cirugías.

De igual manera, la Fiduprevisora, quien recibe la información de quejas frente al servicio de salud del magisterio en Antioquia, reportó que este año en el departamento fueron resueltas 1.809. Aunque cabe aclarar que esta entidad no especificó sobre aquellas sin resolver.

Testimonios

Aunque el caso de Ángela sucedió hace tres años, Santiago afirma que la situación es reiterativa. “Solo hace 20 días se murió Alirio Alzate, el papá de la esposa de mi sobrino, también por falta de atención. Fue al médico por una gastritis, nunca le hicieron mayor cosa. Luego, ya tarde, se dieron cuenta que era un cáncer”, dijo.

En el caso de su esposa, entre 2012 y 2014 presentó varios derechos de petición, quejas y tutelas, pero las respuestas siempre eran tardías. Asegura que la mayor parte del tratamiento la tuvo que hacer a través de la medicina prepagada.

“Un día tuve que abandonar mi puesto de trabajo (director del Museo de la Universidad de Antioquia) toda una jornada para esperar que me entregaran un medicamento. No lo hicieron y no se imagina la impotencia de llegar a la casa y que mi esposa me viera con la manos vacías”, expresa Santiago.

La mamá de Luisa Saldarriaga también murió en 2014. “Me atrevo a decir que la Fundación Médico Preventiva fue responsable en un 80% de la muerte de mi mamá. Si eso no me costara la salud mental, me dedicaría toda la vida a investigarlos”, afirma Luisa.

En 2010 a María Elena Jaramillo le detectaron cáncer de cuello uterino y, según su hija, la EPS no quiso seguir las indicaciones del oncólogo que recomendaba una histerectomía, sino que se le practicaron conizaciones o legrados que dejaron que la enfermedad avanzara e hiciera metástasis.

“Más de seis meses después de que mi mamá se muriera, llamaron de la Fundación Médico Preventiva a decir que habían autorizado unos masajes de drenaje linfático a domicilio que le habían ordenado a mi mamá”, cuenta Luisa.

Santiago y Luisa cuentan sus testimonios con todos los documentos que respaldan sus afirmaciones. Su única intención es que ningún otro miembro del magisterio, o alguno de sus familiares, pase por la situación que ellos tuvieron que vivir.

Una pieza más de la crisis

Los problemas de la EPS del magisterio son solo una muestra más de las fallas del sistema de salud colombiano. Así lo considera Luis Alberto Martínez, director de la Asociación de Empresas Sociales del Estado de Antioquia (Aesa).

“Es un fenómeno nacional. Una de las fallas es esa segmentación en regímenes según la capacidad de pago del paciente, y a eso también se suma la falta de recursos y una red hospitalaria colapsada. Los profesores, así pertenezcan a un régimen especial, hacen parte de la población que padece la crisis de la salud”, manifestó Martínez.

Francisco Alirio Salazar es uno de los tres veedores de la Asociación de Institutores de Antioquia frente a la Fundación Médico Preventiva. Señala que los problemas han existido desde siempre porque el sistema de salud está mal diseñado, aunque defiende que exista una EPS especial para los maestros porque permite ejercer mayor control.

“Si pudiéramos movernos de una EPS a otra No podríamos hacer una veeduría tan rigurosa. Es evidente que hay fallas, pero que los profesores sepan que quienes acudan al sindicato pueden recibir ayuda para agilizar cualquier proceso frente a la entidad”, aseveró Salazar.

No obstante, Denis Silva, director de la Asociación Colombia Saludable, es crítico con la postura de los sindicatos y dice no entender por qué han sido tan complacientes con una entidad que ha sido perversa para atender a los docentes.

“Es uno de los peores operadores no solo de Antioquia sino a nivel nacional. Engañan a los usuarios diciéndoles que son régimen especial y violando su derecho a migrar a otra prestadora de salud”, reprocha Silva.

EL COLOMBIANO se comunicó con la Fundación Médico Preventiva para conocer su opinión acerca estas críticas; sin embargo, la EPS, consciente de la publicación de este artículo, evitó pronunciarse al respecto.

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