DSC_3275CRÓNICAS ORDEN PÚBLICO 

“Somos gente humilde, no somos adinerados”: Coronel Soler

Es un oficial de la Policía Carabinero que comanda en Urabá
-Le encanta viajar, sus comidas preferidas la arepa paisa, pero extraña el ajiaco bogotano. Entró a la policía sin padrinos y aspira como todo oficial, llegar a General.

Por: María Hortensia Castro Hernández/Directora EL HERALDO DE URABA

Fue el 5 de agosto, el día en el que el país celebraba el Día del Servidor Público. Era sábado, 3:00 de la tarde y en medio de un sol canicular, cabalgaba en el campo de parada militar cargando el niño de un oficial, mientras su hija Sara corría velozmente en uno de sus caballos preferidos. Se veía feliz, porque prefiere más sentir la piel de un caballo que correr tras un balón. La actividad equina es un ejercicio que consigue relajarlo un poco y sacarlo de las tensiones que imponen responsabilidades policiales y porque en el fondo entraña a la unidad de Carabineros a la que perteneció y a la que sigue perteneciendo de corazón. Los caballos llegan adonde los carros y las motos no llegan y además acercan al Policía con la ciudadanía, especialmente con el campesino.

“No soy amante del fútbol”, cuenta el coronel Luis Eduardo Soler, comandante del Departamento de Policía Urabá, de quien quisimos conocer la otra faceta de su vida. No el policía que se levanta diariamente a recibir los reportes de las estadísticas de los muertos diarios, las violaciones, los hurtos, los atracos, los índices de accidentalidad, las riñas callejeras, el asalto de las estaciones de policía, las capturas de los hombres que están armados en la ilegalidad, y menos de los gramos de cocaína que cogieron en la selva.

Ese día, en medio de vallenatos, música popular, cervecita, y al calor de los policías que son su razón de ser, su esposa y su hija, el coronel Soler, desnudó su alma para contar en pequeños detalles cómo se vive en aquella “finca maravillosa” que le puso Dios en el camino. Ésta sede tal vez, “uno de los mejores comandos que tiene la Policía en Antioquia”.

Estaba ataviado con ropa deportiva color negro, fuera del uniforme verde, el color institucional que tanto “ama”. Si escogiera otra profesión, sería “primero policía, segundo policía y tercero policía”, pero a decir verdad, en lo particular, “es la señora la que le escoge las prendas domingueras”.

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Sus aficiones
El amor por los caballos lo adquirió desde niño, y de sus labios brota la alegría por haber tenido al coronel Téllez, como a su mejor entrenador de Colombia y Suramérica por las enseñanzas del lenguaje de los caballos.

Otra de sus aficiones es la pasión por los carros antiguos, es un todo terreno que le gusta la alta velocidad, los carros 4 X 4, le encantan las motos, le encantan los deportes de riesgo, y en cuanto a los carros de carrera, “desafortunadamente es un deporte muy costoso, eso cuesta dinero y a veces se tienen otras necesidades”.
El color rosado bogotano en ‘los pómulos, se encienden con el calor veranero que disfruta en medio del verdor de los árboles que se mezclan con el azul del cielo como si se tratara de un poema.

¿Y porque Policía?
Venia de un proceso en la Escuela José María Córdoba, con el glorioso ejército se presentó y pasó, pero también tuvo la fortuna de rechazar esa posibilidad: “me di el lujo de decir no me voy para el ejército”. A los 19 años por iniciativa de su papá, no por una obligación, le propuso estudiar en un colegio militar, el Antonio Ricaurte. Luego se presentó a la policía, ¿porque?, “cosas de la vida. Pienso que mi Dios le pone a uno las cosas en su momento, lo mío era tratar de servirle a la sociedad.”

Urabá
Esta región representa mucho futuro para el coronel Soler, aunque cada vez que llega a un lugar nuevo marcan su vida, y Urabá lo ha marcado. “ Si tuviera la posibilidad algún día me quedaría en esta región porque me parece que es una región que tiene todo, está todo por hacer, tiene unas personas maravillosas, he podido dar con grandes amistades, personas muy formales, no porque lo traten a uno bien como oficial de la policía, sino que como persona, me han recibido a mí a mi señora y a mi familia como si fuéramos de la región. Nos han tratado de la mejor manera, todo el cariño que nos han hecho sentir muy cómodos, somos felices, encantados, somos afortunados, y el trabajo lo hacemos con el mayor de los cariños”.

El valor por el trabajo de sus hombres
Valora los trabajos que hacen sus hombres, y le dan mucha importancia al bienestar del personal donde cada uno es un mundo y a veces no se dan cuenta de los valores que cada uno tiene. “Con su señora trabajan por el bienestar del personal y rescatan el ser humano porque el policía es ante todo un ser humano y nos tenemos que hacer sus amigos, que le resuelve el problema a todo el mundo, pero nadie hace nada por ellos”.

Su gastronomía
A la hora de comer, no se complica. En Urabá extraña el ajiaco bogotano, pero se enamoró de la bandeja paisa: “fríjoles, chicharrón y arepa” que no pueden faltar en la mesa; fueron comidas exquisitas que aprendió a degustarlas siendo capitán de la Policía Metropolitana en Antioquia.

Es un hombre casero, sencillo, muy humano y humilde que disfruta todos los momentos que puede al lado de su esposa Yasmith y Sara Manuela su hija menor. Confiesa que las rancheras, la música popular, el vallenato y otros ritmos están en su álbum musical. Por su sensibilidad humana se ha hecho querer de los policías, porque más que el jefe, es el amigo.

Sus sueños
El mayor de sus sueños es tener una finca con caballos, con animales, con una que otra vaca para tener en que entretenerme, este es uno de los comandos más hermosos, es espectacular por la vegetación, por el verde, por el aire puro, por la tranquilidad que se respira. “Levantarse por las mañanas y escuchar los pajaritos cantar, el olor del campo, eso no tiene precio”

Su futuro
Ha trabajado por más de 28 años y espera continuar con los ascensos y llegar a general si el mando lo permite pero si no lo logra, no es problema porque está seguro de haber cumplido la tarea y se irá feliz.

Tiene estudios en Administración de Empresas y una maestría en Seguridad. Vive muy agradecido con la institución porque todo lo que tiene, el estudio y los escaños en su carrera profesional, se los debe a la Policía que le ha dado también la posibilidad de conocer muchos lugares del país y el exterior. “No puedo ser más grato con la institución y trabajo por eso”, y el día que deba retirarse se dedicará a viajar con su señora, y sus hijas que es lo que más les encanta.

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