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¿Y hoy qué hago?

Desde la presencia de vida en la tierra se ha visto como todos los seres han evolucionado en sus condiciones físicas y mentales tomando medidas para sobrevivir. Pasar del punto A al punto B se hace con una decisión, al igual que escoger la ropa del día y establecer los objetivos a lograrse. Dicen que el amor y la felicidad también son una elección, pero bien difícil es sobreponerse a una “tusa”.

Los menores de edad aprenden de sus referentes mayores más cercanos, tanto lo bueno como los más raros resabios, sumándole a este hecho la sobrenatural protección y errónea libertad de la que se benefician. El comportamiento de muchos jóvenes y otra cantidad importante de adultos es resultado de la televisión, de la música, la religión, el YouTube, el Facebook y el Whatsapp. Cada quien alimenta sus sentidos como quiere. Si ver un canal de programas educativos o que representen retos para la mente o que muestren lo que es el mundo a través de lo que se ve de otros países y del nuestro; o la novela o noticias amarillistas basadas en sucesos captados por cámaras de seguridad. Si escuchar la música para entender nuestras raíces, la mezcla de ritmos autóctonos, caribeños, africanos y pacíficos con letras que enamoran o incitan al baile y la seducción; o solo música para evitar estar consigo mismo y olvidarse de la propia vida eliminando el concepto de armonía en los oídos para convertirse en un ruido de bafles gigantes que adormece el cerebro. Hacer pereza o salir a caminar, desayunar algo frito o una fruta, tomar gaseosa o jugo natural, comer un rollo dulce o unas galletas de fibra, envejecer rápido o tomar agüita y dormir bien.

Y si la pregunta es ¿hoy qué hago?, la respuesta debe ser ¡creer en mí! Demostrar al mundo que se puede hacer mejor las cosas con menos recursos y más dedicación. Enfocarse en la mente, el cuerpo y el espíritu. Leer, hacer ejercicio y dar gracias. Pensar, planear y actuar. Aquí y ahora. Es indiferente lo que se haga porque los que están a nuestro alrededor siempre tendrán algo que decir, pero al final del día el único que estará satisfecho o no será la persona que se ve al otro lado del espejo.

Creo que nunca antes hubo tantas facilidades para estudiar, para conseguir apoyo para una idea nueva, para viajar, para interactuar con otras culturas, para resolver alguna duda o aprender algo nuevo.

En cuanto a la formación educativa solo es revisar la lista de instituciones públicas en cada municipio, programas de becas para la educación superior, convenios internacionales a través de entidades del Gobierno o privadas; para el emprendimiento ya hay metodologías asequibles para la formulación de proyectos productivos o sociales en google y en muchos libros; complementar las experiencias del día con la programación neurolingüística (PNL), aquella técnica milenaria puesta de moda para ponernos en función de lograr lo que se propone.

Mejor dicho, mucho por hacer, y como dice Joan Manuel Serrat en su canción Cantares: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Sin querer borrar la historia y respetando lo sufrido por miles de personas, cambiemos el concepto de víctima, pues dicen que el modo de vida de una víctima es el resentimiento con el resto del mundo y la resignación a su destino, por el contrario, son más que ganadores, campeones y victoriosos que aún con vida tienen la oportunidad de ver salir el sol para quitarse el miedo, hacer algo verdaderamente importante y tomar las riendas, tomar decisiones ya que llegó la PAZ.

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